La Selección enfrentaba una parada clave en el Mundial y fue cauta en la primera parte. Y en la segunda, casi que invitada por su rival, fue por el triunfo.

El DT pareció haber encontrado muchas de las piezas de un posible equipo ideal para empezar a soñar en Qatar.

 

Suele decirse que en un Mundial el equipo se va encontrando con el correr de los partidos. Bueno, para Argentina la profecía pareció cumplirse en la segunda fecha. Scaloni corrigió mucho en la previa y también durante el encuentro y la Selección sumó sus primeros puntos de Qatar 2022 este sábado al vencer a México por 2 a 0.

 

Una historia que arrancó muy complicada y terminó igual de holgada, gracias a una excelente labor defensiva y las inspiraciones goleadoras de Messi (y su fiel ladero Di María) y el ingresado Enzo Fernández. El miércoles, a las 16, Argentina se verá las caras con Polonia y deberá vencerla si quiere terminar como líder de su grupo -y de paso evitar a Francia en octavos- y a la vez depender de sí misma, ya que un empate ante los europeos y un triunfo de Arabia ante México la dejaría afuera.

Scaloni hizo la gran Bilardo de Italia ’90 y metió cinco cambios de un saque tras la derrota del debut. Aquella vez, en una sufrida y accidentada jornada, la Selección sacó un 2-0 ante la Unión Soviética. 32 años después, volvió a funcionar. Como calcado.

 

Si uno sube, otro baja
La propuesta táctica de arranque fue la de una constante sucesión de desplazamientos posicionales, con dos intenciones. La primera, desordenar el férreo ordenamiento defensivo con el que salió México. La segunda, y no por eso menos importante, no quedar descompensado en campo propio ya que un gol en contra de entrada podría pesar más que uno a favor, como sucedió ante Arabia.

 

Ya a los dos minutos se advirtió algo de esto. De Paul y Messi cruzaron miradas sin pelota. El 7 se mandó al ataque y el 10 bajó a la posición del volante. Allí recibió, dejó a uno en el camino, tocó entre dos y todo terminó en un centro de Acuña. El cambio posicional entre el de Sarandí y el de Rosario fue una constante en la primera parte, aunque sin el efecto deseado de romper la buena presión con la que México interrumpió el circuito de juego albiceleste en el medio.

 

Otro ejemplo, más claro a la hora de explicar los recaudos con los que salió el equipo, fue el de Guido Rodríguez. El volante jugó casi que de líbero y permitió soltarse a Lisandro Martínez -de mejor pase- y avanzar metros. Pero el vacío que dejó el exRiver en el medio al retrasarse fue tal que cerca de los 20 minutos Scaloni mandó a Montiel a decirle a Mac Allister que se ponga bien de 5 cuando el equipo tenía la pelota.

 

No hay que obviar el hecho de era la segunda fecha de un Mundial. Las comparaciones con el Argentina-Nigeria de Rusia 2018 y la sensación de “a todo o nada” de la previa no se reflejaron en el campo de juego ni correspondían. Claro, con el empate el mañana seguía asegurado y por eso la Selección no salió a quemar los cartuchos desde el inicio.

 

Líneas irrompibles
Entre tanta precaución, las situaciones de peligro no abundaron, más allá del curioso “olé” de los hinchas mexicanos cuando la pelota se vestía de color verde. Recién pasada la primera media hora de juego un argentino pudo romper líneas y avanzar posiciones con la pelota en los pies. Fue Di María, por entonces movido a la izquierda, y sirvió para ganar un córner.

 

Minuto 56, la hora de atacar
México salió del vestuario mucho más retrasado que en la primera parte e invitó a la Argentina a adelantar sus líneas: por primera vez en el partido, la dupla central se acostumbró a pasar mitad de cancha. La mesa estaba servida para una alegría y Scaloni lo notó: a los 56 sacó a Guido y entró Enzo Fernández. Es decir, basta de líbero y a defender con dos. Habían pasado otro dos cambios cuando llegó el 1-0. Di María, por derecha, lo vio a Messi insólitamente desmarcado en la puerta del área. El capitán, que venía de pegarle muy mal a un tiro libre, se ve que calibró la mira porque recibió y con un remate rasante la puso junto al palo de izquierda de Ochoa. México pagaba muy caro una desconcentración y Argentina lograba un desahogo muy necesario para el goleador, la Selección y todo un país.

 

Minuto 67, la hora de cuidar
Tres minutos después del gol, Scaloni metió otra dos variantes, de corte defensivo. Afuera Di María y Mac Allister, adentro Cuti y Palacios. En un Mundial no hay tiempo para ruborizarse y el DT no disimuló para cuidar la ventaja y, en todo caso, apostar a que alguno de arriba se ilumine para aumentar.

 

Y en la faceta defensiva fue donde se vio lo mejor del equipo, mérito de Scaloni y las correcciones en una zona que fue la más floja del debut. Otamendi y Lisandro ganaron cada uno de sus duelos; Montiel fue opción de pase constante por su banda y Acuña, con una actuación muy seria en ambos costados, coqueteó con ser uno de los mejores del partido. Incluso De Paul, nuevamente errático a la hora de romper líneas con sus pases, se destacó con muchas recuperaciones en la mitad de la cancha. Dibu Martínez, en tanto, se quedó con la única de México con una muestra de sobredosis de confianza, al atenazar un tiro libre de Vega en la primera parte.