Un joven le escribió contándole su caso cuando era un chico en Granada. Y el mismo Bergoglio lo llamó personalmente. Ya se abrieron cargos contra 10 sacerdotes. Y no se descartan detenciones.

 

Después de recibir la carta de un joven granadino dirigida a Santo Padre Francisco, en la que contaba que había sido víctima de ataques por curas pedófilos, el Papa lo llamó personalmente y después dio la orden para se comunicara literalmente su denuncia a la justicia española y a la policía. Se pidió una vasta información sobre el caso al obispado de Granada.

Esto habría ocurrido hace unos 15 días pero los detalles trascienden ahora en forma de un escándalo que ocupa hoy a los medios en España.

Después de la intervención del Santo Padre, se inició una investigación judicial y policial hace dos semanas. La policía nacional informó que está investigando la participación de cómplices de los sacerdotes acusados de abusos sexuales y añadió que “no se descartan detenciones”.

El subdelegado del gobierno en Granada, Santiago Pérez, en rueda de prensa, informó hoy: “Se investiga si los abusos sexuales sólo pueden atribuirse a religiosos y si hay otro tipo de personas implicadas, bien afectadas o bien que de alguna manera puedan ser cómplices”.

El juzgado de Instrucción número 4 de Granada abrió diligencias penales contra diez sacerdotes diocesanos y dos seglares y según Religión Digital, un medio Web, el juez actuante, “podría ordenar la detención de los sacerdotes implicados en las próximas horas”.

El presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, confirmó ayer la disposición a “colaborar” del arzobispado, “tanto con las autoridades judiciales como con el Papa, la curia y los servicios de la Iglesia”.

La diócesis dice haber seguido los principios de la “disciplina de la Iglesia” en este caso: “Tolerancia cero con los abusos y quienes los cometen, ayudar a las presuntas víctimas una vez comprobados los hechos, y cooperar con las autoridades”.

El caso se considera de tal gravedad, incluso por la intervención personal del Papa Francisco, que está siendo seguido de cerca por el Fiscal General del Estado, Eduardo Torres Dulce.

El arzobispado de Granada, informó que se ha apartado a tres sacerdotes que están siendo investigados como cómplices pero en su lugar colocó a otros tres curas a los que se denuncia por complicidad. El joven que formuló la denuncia a Su Santidad, y al que se alude con el nombre supuesto de Daniel, informaba al Papa en una carta de cinco folios que era una de las víctimas y le relató los abusos sufridos en repetidas ocasiones cuando era menor de edad. Francisco se mostró muy conmovido y le pidió varias veces perdón.

Cuando el Papa llamo a Daniel le dijo: “He leído tu carta varias veces. No he podido más que emocionarme y sentir un dolor inmenso al leer tu relato. Quiero pedirte perdón en nombre de toda la Iglesia de Cristo. Perdona este gravísimo pecado y gravísimo delito que has sufrido. Perdona, hijo mío, tanto dolor ocasionado y tanto como habrás sufrido. Estas heridas hacen que la Iglesia se resienta al completo”.

Daniel tiene ahora 24 años, ha terminado su carrera universitaria y está de novio. Le mandó la carta al Papa Francisco porque le tiene gran admiración y confianza en que reaccionaría de inmediato para terminar con la agresión a los niños y el encubrimiento.

En círculos católicos, completamente escandalizados, se acusa al obispo de Granada, Javier Martinez, de haber sido muy poco enérgico con los culpables. Algunos hablan abiertamente de “complicidad”. El alto prelado no acudió hoy a la asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal que se realiza en Madrid y tampoco a su despacho en la diócesis.