Para comprobar su relación con Jonathan Morel.

El fiscal Pollicita presentó ordenes de allanamiento en once inmuebles de la empresa vinculada al exministro macrista Luis Caputo, entre ellos el hotel de Neuquén para el cual el líder del grupo neonazi dice que hizo trabajos de carpintería. Cristina Fernández de Kirchner apeló la excarcelación del fundador del grupo ultraderechista e insistió en vincular a Revolución Federal con el intento de magnicidio.

 

El fiscal Gerardo Pollicita quiere avanzar en la línea que indica que el grupo ultraderechista Revolución Federal recibió financiamiento de Caputo Hermanos, la firma que pertenece a la familia del exministro de Finanzas Luis “Toto” Caputo. En esa búsqueda, Pollicita pidió al juez Marcelo Martínez de Giorgi que avance con once allanamientos en lugares vinculados a los fideicomisos que le habrían girado 13 millones de pesos a Jonathan Morel, el fundador de la banda dedicada a hacer escraches políticos y a lanzar antorchas encendidas contra la Casa Rosada. Cristina Fernández de Kirchner recurrió la decisión de la Cámara Federal porteña de liberar a Morel e insistió en la vinculación del grupo con el intento de asesinato.

 

Después de que Página/12 publicara las dificultades con las que se toparon los investigadores para encontrar las oficinas de la familia de “Toto” Caputo, el fiscal Pollicita presentó un requerimiento con órdenes de presentación o allanamientos tendiente a aclarar si la empresa financió las actividades de Revolución Federal o si efectivamente lo contrató para trabajos de carpintería realizados para un edificio construido en Neuquén, como vienen sosteniendo los Caputo en presentaciones que hicieron en el juzgado de Martinez de Giorgi.

 

Morel, Leonardo Sosa, Sabrina Basile y Gastón Guerra, todos miembros de Revolución Federal, están procesados bajo la acusación de haberse organizado para llevar a cabo “un plan criminal, que tuvo por objeto imponer sus ideas y combatir las ajenas por la fuerza o el temor”, que incluyó la proliferación de consignas violentas en redes sociales y la multiplicación de manifestaciones en las calles con el objetivo de intimidar a dirigentes políticos y militantes principalmente ligados al gobierno del Frente de Todos. Los procesamientos no están aún firmes y deberán ser revisados por los camaristas Mariano Llorens, Pablo Bertuzzi y Leopoldo Bruglia, que ordenaron su liberación antes de que Martínez de Giorgi decidiera si los procesaba o no.

 

Pero aún resta desandar la línea de investigación vinculada a cómo se fondeó Revolución Federal. Los datos que llamaron la atención a los investigadores fueron los 13 millones que recibió Morel en un par de meses por una carpintería que abrió tras aprender el oficio por YouTube y que Sosa tenía 381.000 pesos, 49.385 dólares y 205 euros cuando lo allanaron. “Es necesario el desarrollo de la correspondiente profundización de la investigación al respecto, en pos de reconstruir los sucesos acontecidos en la realidad, determinando si existió una vinculación de la sociedad en sí al financiamiento del accionar ilícito del grupo o si, de contrario, efectivamente la versión de los hechos adoptada por Morel resulta veraz”, sostuvo el fiscal Pollicita al requerir las medidas para investigar el financiamiento de Revolución Federal.

 

En realidad, no hay una única versión de Morel sobre la historia. Inicialmente había dicho que le había facturado 1,7 millones de pesos a Caputo Hermanos. Después, tras una investigación de la Unidad de Información Financiera (UIF) se llegó a determinar que los fideicomisos asociados a Caputo – Espacio Añelo y Santa Clara al Sur– le habrían girado 6,5 millones de pesos. No solo a Morel sino Ailén Vallero –empleada de la carpintería– y a Evelyn Balboa –expareja de Morel–. Sin embargo, en la indagatoria, terminó diciendo que había recibido casi 13 millones de pesos.

 

Según Morel, a su carpintería de Boulogne llegó una decoradora que decidió “apostar” por un negocio joven y le encargó el amoblamiento para un edificio ubicado en la intersección de las rutas provinciales 7 y 17, en la localidad Añelo de Neuquén. La decoradora en cuestión era Rossana Caputo, hermana de “Toto” y una de las integrantes de Caputo Hermanos.

 

Las sumas de dinero aportadas por el fideicomiso Espacio Añelo –de Caputo Hermanos– se dieron fundamentalmente entre mayo y agosto de este año. “Esto es, recordemos, el período en el que no sólo la agrupación Revolución Federal inició su actividad pública como tal, sino también durante el lapso temporal en el que desplegó sus acciones más violentas”, resaltó el fiscal en el escrito de 18 páginas.

 

Pollicita solicitó que el edificio ubicado en Neuquén, y señalado por Morel y por los directores de Caputo Hermanos en sus descargos, sea inspeccionado para ver si allí se encuentra la totalidad del mobiliario descripto. Además, pidió que la fuerza de seguridad que sea designada para la medida tome imágenes para después analizar los precios que supuestamente pagaron por los ítems.

 

CFK no tiene dudas de que Revolución Federal fue parte del intento de magnicidio. Lo volvió a sostener en un escrito que presentaron sus abogados para recurrir ante Casación la excarcelación de Morel. “Les podemos asegurar que no es peligroso adoptar una decisión acertada; no es peligroso pensar este legajo con la importancia que realmente posee; no es peligroso ser independiente. Lo que sí es peligroso es que se haya atentado contra la vicepresidenta de la Nación y se haya puesto en peligro la democracia; y los hechos que aquí se investigan y las personas imputadas, están íntimamente relacionados con ese atentado por más que, por diversos intereses, aún no haya sido establecido judicialmente aún. Tiempo al tiempo”, escribieron Marcos Aldazábal y José Manuel Ubeira.