En los últimos años, Washington invirtió más de 350 millones de dólares en el Centro Físico-Técnico de Ucrania, uno de los elementos clave de su sistema de coordinación de laboratorios en el país.

El Ministerio de Defensa de Rusia presentó este jueves nuevos datos sobre las actividades militares y biológicas de Washington en el territorio de Ucrania que confirman “numerosas violaciones de la Convención sobre armas biológicas”.

 

“Aprovechándose de las lagunas en la legislación internacional y la falta de un mecanismo claro de control, la Administración estadounidense aumenta sistemáticamente su potencial militar y biológico en diversas regiones del mundo”, denunció el jefe de las Tropas de la Defensa Radiactiva, Química y Biológica de Rusia, Ígor Kiríllov.

 

Kiríllov reveló que en los últimos años Washington invirtió más de 350 millones de dólares en el Centro Físico-Técnico de Ucrania, uno de los elementos clave de su sistema de coordinación de laboratorios biológicos y centros de investigación científica ucranianos.

 

La investigación, llevada a cabo por un órgano especializado del Ministerio de Defensa ruso, permitió descubrir que la función principal de dicha institución —con sede en Kiev y filiales en las ciudades de Járkov y Lvov, así como en la capital de Azerbaiyán, Bakú, la capital de Moldavia, Chisináu, y Tiflis, capital de Georgia— es la distribución de subvenciones para investigaciones que son de interés para el Pentágono, incluidas sobre armas biológicas.

 

Se detalla que los clientes y patrocinadores del centro son los departamentos de Estado y de Defensa del país norteamericano. Entre 2014 y 2022, el centro llevó a cabo en los países postsoviéticos más de 500 proyectos, gran parte de los cuales están vinculados a agentes potenciales de armas biológicas (peste, tularemia) y agentes patógenos de infecciones de importancia económica (cepa patógena de gripe aviar, peste porcina africana).

 

Transmisión de patógenos por vía acuática
En el marco de uno de estos proyectos, los expertos del centro recogieron muestras de agua de una serie de importantes ríos como el Dniéper, el Danubio y el Dniéster, así como del canal de Crimea del Norte, para determinar la presencia de patógenos altamente peligrosos —como los del cólera, fiebre tifoidea, hepatitis A y E— y evaluar la posibilidad de su transmisión por vía acuática. Se precisa que las muestras fueron posteriormente trasladadas a EE.UU.

 

Pruebas en pacientes de un hospital psiquiátrico
Por otra parte, Kiríllov reveló que entre 2019 y 2021, científicos estadounidenses de un laboratorio en la ciudad ucraniana de Merefa, en la región de Járkov, realizaron pruebas con sustancias biológicas potencialmente peligrosas en pacientes del 3.º hospital psiquiátrico de Járkov.

 

“Personas con inestabilidad mental fueron seleccionadas para los experimentos de acuerdo con su edad, nacionalidad y estado inmunológico”, explicó el vocero ruso, precisando que la información correspondiente sobre las pruebas no fue ingresada en la base de datos del hospital.

 

Drones para rociar tóxicos
Asimismo, desde la cartera de Defensa informaron que el pasado 9 de marzo en el territorio de la provincia de Jersón, unidades de inteligencia rusas hallaron tres drones provistos con tanques de 30 litros y equipamiento para rociar preparados. Según los datos del ministerio, en enero de este año Ucrania adquirió a través de organizaciones intermediarias más de 50 dispositivos de este tipo, “que podrían ser utilizados para aplicar preparados biológicos y productos químicos tóxicos”.