Las cifras oficiales trazan un diagnóstico polémico.

Según el INDEC, los salarios en negro continúan aumentando muy por encima de la inflación, le sacan varios puntos a los incrementos de los sueldos en blanco, tanto públicos como privados, y también a los aumentos del salario mínimo. Así, en enero, los salarios en negro crecieron 41,1% en el último año contra 31,5% de los privados en blanco, superando por 20 puntos a la inflación oficial del 20,9% y a la medición del 35% calculada por las consultoras privadas. Así, para la estadística oficial, en los últimos 12 meses, los trabajadores en negro mejoraron 16,6% su poder de compra.

También aventajaron en 10 puntos a la evolución interanual del 31% del salario mínimo, que se dice incide en especial entre los no registrados.

Estos números son llamativos y abren dudas porque reflejan una permanente mejora del poder de compra de los trabajadores en negro ganándole por varios cuerpos a la inflación y al resto de los trabajadores. Eso estaría pasando pese a que no descendió el porcentaje de los trabajadores informales, que se mantiene hace tiempo en torno del 33%, unos 4 millones de personas, y no logra perforar ese piso.

Esa mejora se habría mantenido tanto cuando la economía estuvo en expansión como, en el último período, con el proceso recesivo que se inició a fines de 2013 y afectó en particular con pérdida de puestos de trabajo a la industria y a la construcción, en este ultimo caso un sector con un alto empleo en negro. Así los ingresos informales serían inmunes a la evolución del ciclo económico.No obstante, al mismo tiempo el INDEC admite que el consumo privado estuvo estancado y en muchos rubros claves, en retroceso.

También llama la atención que, aunque no tienen paritarias ni derechos laborales, los empleos en negro vienen obteniendo aumentos muy superiores a los que obtienen los trabajadores privados en blanco y a los empleados públicos, contradiciendo la prédica del oficialismo porque ni ninguna paritaria obtuvo semejante alza salarial interanual.