El dictador anunció el cierre del sitio en Punggye-ri en señal de buena voluntad y en medio de un contexto de deshielo en las relaciones con Estados Unidos y Corea del Sur.

Pero dos equipos de investigación de China aseguran que un accidente inutilizó el lugar y ahora se busca una solución para las emanaciones radiactivas.

 

En medio de un contexto de deshielo en las relaciones entre los Estados Unidos y Corea del Norte, de esperados diálogos multilaterales que también incluyen a Corea del Sur, con el objetivo de avanzar hacia el desarme de Pyongyang, el dictador Kim Jong-un anunció la semana pasada el cierre de las instalaciones de pruebas nucleares en Punggye-ri. Una aparente señal de buena voluntad.

 

Pero esto podría no ser lo que parece.

En septiembre del año pasado, poco después de la sexta y última prueba nuclear realizada por Corea del Norte, surgieron numerosos reportes del colapso de la montaña en donde se realizan usualmente los ensayos subterráneos.

 

China, en particular, mostró su preocupación porque un derrumbe así podría causar la liberación de elementos radioactivos a la atmósfera en una zona muy cercana a su frontera.

 

Dos grupos independientes de investigadores chinos acaban de concluir que efectivamente la montaña colapsó luego de cinco pruebas nucleares a lo largo de siete años, según reportó el periódico The South China Morning Post, y esta podría ser la razón por la que el establecimiento en Punggye-ri quedó inutilizado.

 

Tras un primer ensayo realizado en otro sector del sitio en 2006, los restantes cinco ensayos se hicieron todos dentro del monte Mantap, ahora dañado.

 

Wen Lianxing, geólogo de la Universidad de Ciencia y Tecnología en Hefei, China, concluyó que la última prueba de septiembre, la más potente hasta la fecha, provocó el colapso de un túnel a unos 700 metros debajo del pico de la montaña, señaló el South China Morning Post.

 

En ese momento hubo reportes sin confirmar de que unos 200 norcoreanos habrían muerto por culpa del derrumbe.

 

En consecuencia la montaña quedó convertida en un montón de fragmentos frágiles, con numerosas grietas y agujeros por donde podría escapar la nube radioactiva.

 

“Es necesario continuar monitoreando posibles filtraciones de material radioactivo causado por el incidente”, señaló el equipo de Wen en un comunicado.

 

Se espera que el informe sea publicado el mes que viene en la revista científica Geophysical Research Letters.

 

Hasta septiembre de 2017, el monte Mantap parecía un lugar ideal para realizar ensayos subterráneos en forma segura y no se habían detectado derrumbes.

 

Pero la última explosión con un poder estimado de 100 kilotones (equivalente a 100.000 toneladas de dinamita convencional) vaporizó la roca y abrió un espacio de 200 metros de diámetro, indicaron los investigadores tras analizar muestras tomadas por 2.000 estaciones de medición.

 

Las vibraciones de la onda expansiva llevaron entonces a que parte de la montaña colapsara sobre este “espacio vacío”.

 

Un segundo equipo, a cargo de Liu Junqing en la Agencia Sísmica de Jilin, dependiente de la Administración China de Sismos, llegó a conclusiones similares.

 

Hallaron la existencia de un derrumbe por primera vez desde el inicio de los ensayos y agregaron que una especie de “chimenea” se había formado podría dejar escapar el material radioactivo.

 

La comunidad científica china ya había sospechado y reportado el posible derrumbe en 2017, pero estos dos estudios son los primeros en confirmarlo.

 

Las especulaciones se vieron en su momento alimentadas por la visita de urgencia que el principal geólogo norcoreano, Lee Doh-sik, realizó a China dos semanas después del ensayo, en la que se reunió con representantes del gobierno del presidente Xi Jinping.

 

Al momento no se ha detectado un aumento de la radiación, pero el Gobierno chino ya ha ofrecido diferentes soluciones para prevenirlo, como rellenar la montaña de tierra, tapar los agujeros con concreto o realizar un tratamiento químico de la zona, según informaron especialistas chinos al South China Morning Post.

 

En tanto, Kim se prepara para reunirse este viernes con el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, en la Zona Desmilitarizada en la frontera entre ambos países. Un hecho histórico que se verá ampliado por la reunión que el líder norcoreano mantendrá con Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, a fines de mayo.