Se trató del segundo encuentro fuera de la concentración en pos de fomentar la “mística” del grupo.

El local tiene una dimensión de 1.000 metros cuadrados y cuenta con varios espacios, tales como un drugstore, una churrería y una peluquería.

 

El complejo, de alrededor de 1.000 metros cuadrados, está ubicado en la calle Enric Granadas al 86-88. Se llama Bellavista del Jardín del Norte y la cara visible de la administración es Rodrigo Messi, pero detrás está la estrella, Lionel.

 

Hasta allí se trasladó la delegación de Argentina este mediodía, los sparrings incluidos, para un almuerzo de camaradería, el segundo puertas afuera de la concentración desde que la Selección se mudó al hotel Sofía de Barcelona y se entrena en la Ciudad Deportiva del Blaugrana.

 

Sí, Messi, en su rol de capitán del combinado nacional, invitó a comer al grupo a su exótico local, inaugurado en 2016. No se trata de un restó tradicional, sino que cuenta con diferentes espacios, como un drugstore, una plaza, una churrería, una peluquería, y el local gastronómico propiamente dicho.

 

Además, el establecimiento le brinda a la clientela la posibilidad de probarse en diferentes actividades lúdicas, tales como metegoles y otros juegos, en un lugar decorado, por ejemplo, con camisetas de Barcelona del dueño de casa y Luis Suárez.

 

Hasta allí fue la Selección en su anteúltima jornada en España, dado que el sábado volará hacia el búnker de Bronnitsy, donde ya se dejará envolver por el clima mundialista.

 

En Bellavista del Jardín del Norte probaron los manjares disponibles en la carta (en la que no puede faltar la milanesa a la napolitana, uno de los platos preferidos de Messi), mientras en el exterior, por detrás de los vidrios, decenas de curiosos y fanáticos intentaban divisar la comilona del equipo argentino. Al final, hubo foto de familia, que se hizo viral a través de la cuenta de Instagram del 10.

 

A Jorge Sampaoli, director técnico de la Selección, uno de los ítems que más le inquietan en esta preparación es que se forme la “mística” de grupo. Por eso alienta este tipo de encuentros fuera del ámbito formal de la concentración. Y Messi rápidamente levantó la mano y soltó las palabras mágicas: “Yo invito”.