Por su parte, el presidente interino reiteró que la oposición mantendrá “la presión en todos los tableros”.

El autócrata dijo también que cuenta con el apoyo de la Fuerza Armada y de los simpatizantes del chavismo, que gobierna desde 1999, para buscar una solución a la acuciante crisis que atraviesa el país.

 

El dictador venezolano, Nicolás Maduro, aseguró este miércoles que el proceso de exploración que mantienen una delegación de su régimen y de la oposición para sentar las bases de una mesa de diálogo ha sido “constructivo”, pese a que el antichavismo ha remarcado que no existen aún acuerdos concretos.

 

“Yo hablo con la verdad, estoy orgulloso de la delegación que tenemos en Noruega, y estoy orgulloso de que estemos en fase de dialogo constructivo con la oposición venezolana, creo que el camino es la paz”, dijo el mandatario en un acto transmitido en cadena obligatoria de radio y televisión.

 

Maduro dijo también que cuenta con el apoyo de la Fuerza Armada y de los simpatizantes del chavismo, que gobierna desde 1999, para buscar a través del diálogo una solución a la acuciante crisis que atraviesa el país.

 

“Este encuentro finalizó sin acuerdo. Hemos insistido que la mediación será útil para Venezuela siempre que existan elementos que permitan avanzar en pro de una verdadera solución. Por lo tanto, nos mantenemos en la lucha hasta resolver la crisis”, dijo la oposición en un comunicado.

 

“Sean valientes, díganle a la gente la verdad”, señaló antes de recomendar a sus detractores asumir el liderazgo “con coraje”.

 

“Yo sí designé una delegación, hemos estado negociando en secreto desde hace dos o tres meses y estamos sentados en Noruega. Quiero un acuerdo de paz para Venezuela”, añadió.

 

Venezuela vive un pico de tensión política desde enero pasado, cuando Maduro juró un nuevo mandato de seis años tras ganar unas elecciones que fueron tachadas como fraudulentas y, en respuesta, Guaidó se proclamó como presidente interino y fue reconocido por más de 50 países, con Estados Unidos a la cabeza.

 

Desde entonces, el conflicto se ha agudizado y varios países, entre ellos Noruega, intentan impulsar mecanismos para encontrar una solución negociada a la crisis.

 

Noruega ha ejercido como facilitador en una veintena de procesos de diálogo en las últimas décadas, como el que llevó a la firma de los acuerdos de Oslo entre israelíes y palestinos o las conversaciones entre el Gobierno colombiano y las FARC.