“Todos los pasos que hemos dado muestran que la Argentina tiene una voluntad plena de llegar a un acuerdo”.

Martín Guzmán, el ministro de Economía, resaltó nuevamente que el Gobierno, en el marco de la reestructuración de sus compromisos con acreedores privados, realizó el último esfuerzo con la oferta que presentó. También, piensa que existirá una respuesta positiva por parte de los grupos más intransigentes y se llegará a a un acuerdo.

 

«Todos los pasos que hemos dado muestran que la Argentina tiene una voluntad plena de llegar a un acuerdo (N. del E.: Guzmán cedió entre US$8200 millones, según datos oficiales, y US$15.000 millones, de acuerdo con cálculos privados, entre su primera y última propuesta); el punto es que ese acuerdo le debe servir al país para poder establecer condiciones para la recuperación. Hemos hecho el máximo esfuerzo, el último, y ahora estamos esperando la respuesta de los acreedores. Hay algunos que ya están acompañando; ha habido una recepción inicial muy positiva, y esperamos que el resto decida», mencionó el funcionario en una entrevista ante La Nación.

 

Consultado por la posición del grupo de fondos denominado Ad Hoc, que mantuvo distancia ante las ofertas, el economista apuntó que «hay un grupo de acreedores con los que logramos ponernos de acuerdo antes de salir con la oferta y hubo otro conjunto, el del grupo Ad-Hoc, que en un momento dejó ya de querer negociar, se plantaron, y pretendían que la Argentina fuera más allá de lo que el país puede».

 

Y aclaró que «no hay ningún grupo que de por sí constituya una mayoría. La mayor parte de la deuda, un 60%, está en manos que no participaban de las negociaciones por su tamaño. Hemos tenido una respuesta inicial muy positiva. Estamos recibiendo apoyo del mercado».

 

Guzmán a su vez afirmó que con un acuerdo «la Argentina, tanto el sector privado como el público, tenga condiciones para generar trabajo, generar inclusión, más oportunidades, abordar sus problemas de informalidad laboral, pobreza e indigencia. Eso es lo más importante para el ciudadano de a pie. Ahora bien, la deuda, en la forma que adoptó en 2018, significa una carga que asfixia esas posibilidades. Necesitamos sacarnos esa carga y tener una deuda en niveles que podamos cumplir para generar certidumbre en el sector privado a fin de crear empleo e invertir con condiciones de financiamiento adecuadas, y que el sector público pueda generar sus políticas de empleo, ciencia, salud, educación y así trazar un sendero de desarrollo económico y social positivo».

 

Por si solo, aseveró el ministro, este entendimiento con los fondos acreedores privados no resolverá problemas de la economía: «Es un punto de partida para tener finanzas públicas saneadas y tener certidumbre en el sector privado. Hay problemas que van a llevar tiempo. A lo largo de nuestro gobierno apuntamos a que haya modificaciones en la regulación de la cuenta de capital, lo que llamás el «cepo», pero no se puede hacer de un día para el otro sin generar resiliencia y robustez. ¿Cómo se construye? Pudiendo acumular reservas. Sería imprudente tomar medidas muy rápidas».

 

Por otro lado, habló de una posible salida de la pandemia bajo un mundo en condiciones delicadas: «A la salida de la pandemia vamos a ver en el mundo muchos contratos y muchas empresas que van a estar en situación de inconsistencia. Problemas de haber tomado compromisos que ahora no se pueden resolver. Eso generará incertidumbre. Se va a empezar a demandar menos. ¿Por qué? Porque se tiene miedo a perder el empleo, a tener menos ingresos. Por eso estamos actuando con los países del G-20 para ofrecer estímulos de modo que la economía reaccione. Vamos a actuar en forma decidida».

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