El acto fue convocado e impulsado con mucha fuerza por la Coalición Cívica.

Este miércoles, la diputada Elisa Carrió difundió la iniciativa con una serie de tuits muy críticos a distintos sectores de la comunidad judía, en alguno de los que se definía como “judía espiritual”. Los principales oradores del acto integran el sector más duro de Cambiemos: la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich y el diputado Waldo Wolf.

 

Ante esta extrema politización del acto, a lo que se suma la reapertura del debate reabierto por la serie de Netflix sobre el contexto y los intereses políticos en juego en la muerte del fiscal, ya anunciaron su intención de no participar del mismo las hijas del fiscal y su ex pareja Sandra Arroyo Salgado (su madre, Sara Garfunkel, participará de un homenaje en el cementerio de La Tablada). Tampoco será de la partida la Asociación de Fiscales encabezada por Carlos Rívolo, que fuera una de las impulsoras de la movilización original, a fines del gobierno de Cristina Kirchner.

 

Desde el Gobierno de la Ciudad tampoco confirmaron su adhesión al acto ni hubo pronunciamientos al respecto. El evento no figura en la agenda oficial y fuentes cercanas al Jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta aseguraron que a la hora del evento tiene previstas reuniones con vecinos.

 

En cuanto a las distintas organizaciones judías, principalmente AMIA y DAIA, fueron duramente criticadas por Carrió por no sumarse al acto, asegurando que “no la extrañaba” su inasistencia “ya que los que planteamos la nulidad por inconstitucionalidad del Memorándum con Irán fuimos nosotros”. La afirmación de Lilita es falsa, ya que DAIA fue uno de los principales opositores al Memorándum, tanto en terreno legislativo como en el judicial.

 

Pero no fue el único exabrupto de Carrió, quien también cargó contra el abogado Luis Moreno Ocampo, actual representante del ex titular de Interpol Richard Noble, llegando a afirmar que el ex funcionario estadounidense “trabaja para los iraníes”. El ataque disparatado no es casual, ya que Noble viene exigiendo sin éxito hace años que se lo convoque como testigo para declarar en la causa que en ningún momento el gobierno kirchnerista pidió a Interpol que se eliminen los pedidos de captura contra los sospechosos iraníes, lo que constituye una de las principales acusaciones de la causa contra la actual vicepresidenta Cristina Kirchner y su ex canciller, el fallecido Héctor Timerman.