El programa PIC a cargo del Ministerio de Seguridad enfoca la acción de las fuerzas federales contra el narcomenudeo. Las provincias con más kioskos narco.

“El 90 por ciento de la droga incautada en el país se encuentra en las fronteras”, asegura el secretario de Seguridad Eugenio Burzaco. El 10 por ciento restante queda en los barrios. Y ahí hay un problema.

 

En las últimas semanas, el Ministerio de Seguridad a cargo de Patricia Bullrich lanzó el Programa de Intervención Contra la Comercialización de Drogas, cuya sigla es PIC. Según el subsecretario Martín Verrier, a cargo del área de Lucha contra el Narcotráfico, se trata de “un programa contra el narcomenudeo que involucra a las fuerzas federales, que apunta a la etapa más violenta, la del microtráfico en los barrios, a los homicidios en la ciudad de Buenos Aires, en Rosario, en Córdoba”.

 

Según estadísticas con la que cuenta el Ministerio, el narcotráfico es el principal motivo por el que un barrio se percibe como inseguro: la presencia de un dealer, de un bunker de paco o cocaína pesa más que un motochorro.

 

Así, se crearon 41 brigadas especiales a nivel nacional, asegura Verrier, con 160 efectivos de las cuatro fuerzas -Gendarmería, Prefectura, Policía Federal, Policía de Seguridad Aeroportuaria- que actuarán de manera coordinada en barrios para tareas de inteligencia a través de la sistematización de denuncias anónimas, los vínculos de información con el Poder Judicial y las fiscalías, además de la generación de inteligencia criminal. “No allanan ni son policía barrial”, explica Verrier.

 

Diez de estas brigadas estarán en territorio porteño, otras 16 en la provincia Buenos Aires, otras 7 en Gran Rosario y Rosario, con efectivos especializados asignados a zonas, siempre bajo supervisión de un juez de turno. Desde febrero de 2012 hasta hoy, según números del Ministerio de Seguridad, cayeron 2.298 puntos de ventas de droga, el 19 por ciento en Capital Federal y el 15 por ciento en Santa Fe.

 

La figura elemental en este proceso, asegura Burzaco, es el propio vecino, bajo la figura legal del “agente revelador”. “Se trata del contagio social de salir del miedo, se trata de sacar la droga de al lado de tu casa. La idea es que el narco que está al lado no vuelva nunca más”, afirma Bullrich.